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Bishop Writes Following NY Bombing: “On Christ the Solid Rock We Stand.”

September 20, 2016
The Bishop of the Diocese of New York, the Rt. Rev. Andrew M.L. Dietsche, today sent the following message to the people of the diocese following the bombings in New York City and New Jersey over the weekend.


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My Brothers and Sisters,

I write you from the fall meeting of the House of Bishops in Detroit, where Bishops Shin and Glasspool and I have joined our colleagues from across the Episcopal Church, but we find that these are days when we very much want to be in New York.  The bombings that occurred in New York and New Jersey this weekend have quickened within us from afar our love for the Diocese of New York and its people, and for New York City, our see city.  

In the last two days have come the report of the bombing itself, the assessment of the terror threat, the identification of a suspect, and finally yesterday afternoon his arrest.  Even as we say our prayers for those wounded in the explosion of the bomb, we thank God that there has been no loss of life.  Even as we recoil in the horror that has visited New York we give thanks for the fast, measured, effective response of law enforcement.  

There are voices telling us now that the kinds of local attacks which we have seen in Boston and San Bernardino and Orlando;  in London and Paris and Belgium;  in Beirut and Istanbul and Ankara;  in cities and cultures across the world, and which now have come to New York, are likely to continue a part of our lives into the future.  Since September 11 we have regularly been advised to adapt ourselves to “the new normal.”  

Perhaps.  But our serenity and our confidence as Christians are not dependent on the external, changeable circumstances of either peace and security, or danger and fear.  Rather, it comes from the deep conviction within us that in every time and season — in every condition of life, when covered over with every blessing and when assaulted by every adversary — it is on Christ the solid rock we stand.  We live in the certainty and assurance that in an inconstant world it is the love of God and that only which endures and sustains;  which gives strength to the fearful, solace to those who mourn, and humility to the victorious.  That indwelling love is the source of our brightest hopes and our profoundest consolation.  

The love to which we are called and invited is that of the Crucified and Risen One, which enfolds friend and adversary, neighbor and stranger; which opens the heart to see the possibilities in everyone, and despises no person.  All this is mystery to the world, but it is the very fabric of the divine reason.  So graced and inspired, and now in the shadow of Sunday’s bombing, may God make us brave and strong and faithful to walk peacefully in the way of Jesus when we are on roads straight and smooth and especially on paths hard and rocky, that we may not lose our way, that we may be our best selves, and that we may be the miracle.  With every good wish I remain

Yours,
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The Right Reverend Andrew M.L. Dietsche
Bishop of New York

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Mis hermanos y hermanas,
 
Les escribo desde la reunión de otoño de la Cámara de Obispos en Detroit,donde los Obispos Shin y Glasspool y yo nos hemos unido a nuestros colegas de toda la Iglesia Episcopal,pero encontramos que estos son los días en que tanto quisiéramos estar en Nueva York. Los atentados con bombas ocurridos en Nueva York y Nueva Jersey este fin de semana han acelerado, dentro de nosotros, desde lejos nuestro amor por la Diócesis de Nueva York y su pueblo,y por la ciudad de Nueva York, nuestra ciudad sede.
 
En los últimos dos días ha llegado el informe sobre el bombardeo mismo, la evaluación de la amenaza terrorista, la identificación de un sospechoso,y finalmente su detención ayer por la tarde.Aun cuando decimos nuestras oraciones por los heridos en la explosión de la bomba,damos gracias a Dios de que no ha habido pérdida de vidas. Aun cuando nos estremecemos por el horror que ha visitado a Nueva York, damos gracias por la respuesta eficaz, mesurada, y rápida en cumplimiento de la ley.
 
Hay voces que nos dicen que los tipos de ataques locales que hemos visto en Boston y San Bernardino y Orlando;en Londres y París y Bélgica; en Beirut y Estambul y Ankara; en las ciudades y culturas de todo el mundo, y que ahora han llegado a Nueva York, es probable que sigan siendo parte de nuestras vidas en el futuro.Desde el 11 de septiembre se nos recomendado regularmente que nos adaptemos a “la nueva normalidad”.
 
Quién sabe. Sin embargo, nuestra serenidad y nuestra confianza como cristianos no dependen de lo externo, de las circunstancias cambiantes ya sean de paz y seguridad, o de peligro y miedo. Más bien, se trata de la convicción profunda dentro de nosotros que en cada tiempo y estación – en todas las circunstancias de vida, cuando somos cubiertos con toda clase de bendiciones y cuando somos asaltados por cualquier adversario – es en Cristo la roca sólida sobre la cual permanecemos. Vivimos en la certeza y la seguridad de que, en un mundo inconstante, sólo el amor de Dioses lo que perdura y sostiene; lo que da fuerza a los temerosos, consuelo a los afligidos, y humildad a los victoriosos.Ese amor que mora en nosotros es la fuente de nuestras esperanzas más brillantes y nuestro consuelo más profundo.
 
El amor al que somos llamados e invitados es el del Crucificado y Resucitado, que abraza al amigo y al adversario, al vecino y al extraño; el cual abre el corazón para ver las posibilidades en cada persona y a nadie desprecia. Todo esto es misterio para el mundo, pero es la estructura misma de la razón divina. Así honrados e inspirados y ahora en la sombra del bombardeo del domingo,que Dios nos haga valientes y fuertes y fieles para transitar tranquilamente en el camino de Jesúscuando vamos por calzadas rectas y lisas, y especialmente cuando vamos por senderos duros y rocosos,para que no perdamos el camino, para ser lo mejor que podamos, y logremos ser el milagro.
 
Con mis mejores deseos, quedo de ustedes
 
Suyo,
 
The Rt. Rev. Andrew M.L. Dietsche
El Rvdmo. Obispo Andrew M.L. Dietsche
Obispo de Nueva York